viernes, 17 de abril de 2015

Mi secreto.


Sé de un lugar donde la extraterrestre que soy se ha diluido, donde ya no soy la exploradora que salía en misión de reconocimiento y donde me he convertido en un ente finito.

Quienes conocen mi historia ya saben de lo que hablo...aquí sigo, cada vez más humana y menos marciana...descubriéndome cada día en diferentes facetas.
Ha pasado tanto tiempo desde mi llegada, que a veces temo no poder retornar, y a la vez me es indiferente no hacerlo (creo que esto último lo obviaré en el «cuaderno de bitácora», no sea que mis superiores empiecen a sospechar de mi falta de objetividad).
Entenderme con la raza, disfrutarla y formar parte de ellos como una más, llena mis días...aquí el tiempo es tan limitado...que pasa apenas en un «abrir y cerrar de ojos» (me encantan estas expresiones tan terrícolas).
La máquina del tiempo sin embargo, está a punto, no la dejo desaparecerse. Aunque mis viajes han descendido. Me encuentro en un momento histórico tan versátil que mi curiosidad por el pasado o futuro no me tientan...aunque hay algunas cosas que quisiera cambiar...intento ser prudente, mi presencia aquí no debe ser en ningún aspecto intrusiva.
El ser humano no ha hecho sino aumentar mis ansias de conocimiento, y de las miles de razas y seres por toda la galaxia, nunca creí que peligrara tanto mi misión como esta vez. Si bien es cierto que intentamos «introducirnos» lo más posible en cada contacto, me ocurre que...no extraño en nada mi planeta y sin embargo...te extraño a ti(se que me lees). Estas emociones son tan incoherentes que a veces parece que este cuerpo fuera a explotar...
Aceleras mi pulso, mis sentidos se intensifican (acariciarte, olerte, degustarte...es un placer delicioso) mi respiración es inconstante, mis lacrimales no saben si llorar o contenerse...es una contradicción continua...e intentar describirlo se me hace muy difícil.
Ya no puedo ser objetiva con respecto a ti, con respecto a mis objetivos y al cometido que me trajo a este planeta...y ser marciana es más un recuerdo que una realidad.
Me disuelvo en este cuerpo que poco a poco se apodera de mí...pero sin arrepentimiento.
Hay una marciana en mi...demasiado humana.