viernes, 21 de febrero de 2020

V

Tenemos que dejar de querernos, que no es lo mismo que no querer...aprender lo que es no sentirnos, no hablarnos, no esperar una palabra del otro...que no es lo mismo que no amar...
Cada día tengo que levantar mi alma, convenciendo al corazón de que no te extrañe, de que no existes, de que no puedes estar aquí, conmigo...
Hay que aprender a rehacer futuros, imaginar otra vejez, no sentir tus caricias y desdecir te quieros...que no es lo mismo que no anhelar...
Mantenerme despierta para no verte, no buscar libros que te gusten, ni programar viajes a países lejanos, dejar de ahorrar sueños en el arcoiris y escuchar canciones en otros planetas...
Hay que olvidar estos años, olvidar tu sonrisa, olvidar tu voz, olvidar tu camino, olvidar tu ciudad, olvidar tus historias, olvidar tu simiente, olvidar la esperanza...
Olvidarte...olvidar...olvid...olv... 

Olvidé olvidar(te).

domingo, 21 de abril de 2019

Un corazón...

Miré a la dependienta y le solicité amable me dispensara:
-Un corazón...fuerte y duro como una piedra, pero algo agrietado...por favor.
-¡Nadie quiere un corazón agrietado!-me dice la dependienta extrañada-gustan los fríos e irrompibles y en ocasiones los cubiertos de chocolate, esos gustan a todos. Están los bañados en licor, o los que apenas laten, los viles, los desesperados, los desbocados y los arrítmicos...pero duros y además ¿agrietados? No sé si tendré algo así, la verdad...
Esperando mi respuesta y con la paciencia que posee un corazón roto, le indiqué:
-Lo necesito pétreo para que no me hieran, pero agrietado para que, si permito alguien lo roce, se dosifique poco a poco, se filtre y no duela…
Necesito por favor un corazón…uno que no sufra frente al desamor, que tenga las respuestas contundentes y sin sentimiento, que se defienda del dolor y sobretodo de la tristeza...quiero sustituir mi corazón herido, veraz y real porque lo entregué entero y lo he perdido…ya no es mío y no regresa Srta. dependienta, no quiere... así que me veo en la necesidad de comprar un corazón nuevo...porque conozco de personas que andan por ahí sin corazón, pero eso para mí es imposible…
Igual tengo que explicarle que soy marciana, y que dentro de esta humanidad en la que he decidido residir temporalmente, lo que más me gusta es tener corazón…palpitar…así que, en la medida que Ud. pueda, y si es posible, necesito lo que le pido…
Tras largo rato en la trastienda, salió con mi corazón. Pagué más barato de lo que pensaba y mientras abandonaba el local, la dependienta, aún reaccionando a nuestra conversación, dijo en alto:
-¡Marciana dice! -y rió a carcajadas…supongo que fue lo que, de todo, más le extrañó.

lunes, 9 de abril de 2018

Mi hijo.


El hijo que nunca tuve nació una mañana soleada de Primavera. Se posó sobre mi pecho como un pajarito e improvisó la melodía más hermosa para hacerme eternamente feliz.

El hijo que nunca tuve creció curioso. Me preguntaba el por qué de la risa, o el por qué de las nubes, el por qué de la Magia, o el por qué de la lluvia...y fascinado me  escuchaba contarle como las nubes son suspiros que han escapado mágicamente de la sonrisa de un unicornio, que al quedarse sin golosinas, llora desconsolado...

El hijo que nunca tuve se enfadó y lamentó, tuvo una adolescencia dura y maduró en su camino, como lo hicieron los hijos de otros, pero este es mi hijo, el que nunca tuve, y yo fui una madre orgullosa en sus errores y en sus victorias.

El hijo que nunca tuve decidió su camino en la vida y la unió a la hija o al hijo de otro, y me hizo abuela y fui la mujer más feliz de la tierra por segunda vez...desde aquella Primavera en la que descubrí su rostro.

El hijo que nunca tuve, un día se despidió de mí, porque la vida es así...sucede, y yo me tuve que ir para seguir soñando...con el hijo que nunca tuve.

Ilustración: Pascal Campion.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Magic.

En el mundo de alas de cristal, el miedo sólo existe en el momento del nacimiento. Es un estado que se presenta inminente, para que de manera innata, uno crezca superando ese obstáculo. Apenas dura una hora, a veces incluso menos. 
El recién nacido llora hasta la afonía y el cansancio, pero cuando afronta por completo esa fase...simplemente crece. Se aferra al valor que va creciendo en su interior y lucha contra aquello que lo desestabiliza. No es frialdad, es superación.
En este mundo de color verde agua, las nubes se pintan cada mañana de diferentes colores y formas, mirar al cielo no es sólo un juego de niños. 
Los ríos cantan en un idioma legible, los valles viven en constante primavera y los picos de las montañas poseen nieves perpetuas, para que deslizarse en trineo pueda hacerse incluso en verano. El cambio climático es un personajillo que jamás quiso ser inquilino...consideró en su momento que no era rentable.
La fauna que habita este mundo de cielos violeta, no difiere mucho de la de otros mundos. Sin embargo los seres mágicos, han encontrado un lugar donde no morir. El unicornio es el rey de los bosques, el león de la selva y el kraken habita en las fosas marinas. El cielo es de quien quiera volar...
En el mundo donde el silencio nunca es suficiente, el amor carece de obstáculos...porque siempre es verdadero. El ser humano que allí habita no es mentiroso, ni hiriente...no es un lugar perfecto, pero es ideal...porque el miedo tampoco encontró donde residir.
No es Utopía, aquí Moro no hizo escala. No es Fantasía, donde Ende reina, o Nunca Jamás donde Peter no crece...ni Oz, ni Narnia, ni Las Maravillas...donde el sombrerero loco me espera para el té...ni el Olimpo, ni el Hades, ni el cielo ni el infierno, ni arriba ni abajo...
Este, es mi mundo...y en él, tú estás a mi lado. Si quieres...llámalo *Magia*.

lunes, 19 de mayo de 2014

Turno de noche.

Estamos en esa época en la que recortar ya no significa hacer papiroflexia. En la que la sanidad no es un derecho, sino una partida con la suerte. Donde enfermar es terciario, si puedes trabajar con fiebre, eres apto para el empresario. 
Y entre estas turbulencias me encuentro reafirmada en mi decisión de dedicarme a la enfermería. En un momento donde las tijeras del gobierno te "invitan" al sector privado...sin queja porque hay quien, desgraciadamente, no ha tenido siquiera esa opción. Con la boca cosida ante injusticias, no sólo salariales (se justifican en la coyuntura económica actual)sino perjudiciales hacia el mismo paciente...la falta de personal implica un exceso de trabajo, que va en detrimento de la atención, exhaustiva y más que merecida, de los pacientes. El sanitario es reprendido, desde fuera, ante la ineficacia de un estado corrupto en su mayoría (prefiero tener esperanza), porque como suelen increparnos: - ¡Yo te pago!...y no es que le falte razón, pero no somos dianas de dardos que corresponden a otros.
En general, pagamos justos por pecadores...o la medicina ante el político.
Ante cosas así me resguardo en mi profesión aún más...en mis compañeros y los largos turnos de noche, en los pacientes agradecidos, en las anécdotas para contar...
Como la de la otra noche: 4.30 de la mañana, oigo voces. Creo que es la paciente de la 6B, se llama Azucena, tiene 75 años y demencia.
A gritos: - ¡Que venga alguieeeeen!, ¡ que vengaaaa!...cuando abrí la puerta me encontré a la señora sentada en su cama, que me mira y me dice con el dedo levantado en señal de "toma nota": - Mira mi niña, te cuento una cosa, digan lo que digan los pelos del culo abrigan, y con esto ya te puedes ir...
Se acostó y salí de la habitación aguantando las ganas de reirme...pensando: pese a todo...¡cómo no adorar lo que hago!

martes, 13 de mayo de 2014

Entre tu y yo.


Quiero ser todo para ti...tu amanecer, tu tarde y tu ocaso, la que esté...y sobretodo la que esté cuando no esté.

Ser tu deseo, tus ansias y tu éxtasis...tus besos...quiero ser todos tus besos.
Tus abrazos apretados, de los de no soltarse y los livianos que dan sosiego.
Quiero ser tus estaciones frías y cálidas, porque todas son parte de lo que somos.
Quiero ser tu tacto suave sobre mi piel.
Tu voz con el sonido de mi nombre.
Tus oídos para escuchar mis latidos.
Tus pies con el camino ansioso hacia los míos.
Tu ira, tu llanto y tu alegría.
Tu derrota y tu victoria.
Tu olvido y tu memoria.
Tus ojos, tu risa, tu sonrisa y tu alma...
y quiero ser tu corazón, amor...porque si no soy eso...nada soy.

miércoles, 19 de junio de 2013

Desde aquí.

En mi país si reivindicas eres un perrofinca, si te movilizas un anarca y si protestas, un demandante de empleo.

Aquí el clero vive a cuerpo de rey, y el rey vive de nuestros cuerpos.
Un hombre demuestra su ignorancia haciendo una ley sobre el derecho innato y exclusivo de la mujer…este es mi país.
Donde los banqueros son dios, y dios mendiga piedad en los desahucios.
En mi país hacienda somos todos, excepto los políticos…ellos también son banqueros.
El asesino es noticia y la muerte sólo un hecho.
En mi país la sanidad ya no es un derecho…es especulación.
Y los derechos son privilegios…al alcance de unos pocos.
En mi país el que roba para enriquecerse tiene abogados, y el que roba un pan tiene la cárcel.
La mediocridad es un movimiento artístico que se predica a gritos en los canales de televisión.
Y la cultura agoniza intentando sobrevivir en los estantes de los valientes.
En mi país hay fuga de cerebros…pero no sólo académicos.
Este es mi país Señores, España.
Mi región ultra
periférica.          

Y aún, nos llaman “afortunadas”.