martes, 20 de enero de 2009

Ventus.

Esta es la historia que cada uno podemos crear, y en esta se cuenta como se puede volar…
Es una historia que fluye con el viento entre las cumbres o que crea las olas con espuma de mar…
Caminaba…por tierra, y podía ver el mar…
Le gustaba mirarlo desde allí.
Le gustaba pensar que tenía una casa desde donde podía ver las montañas y admirar el mar…
Mientras, el viento la hacía sentir libre…vuela su traje...
…vuela su pelo…
…mece las flores…
…vuela su pensamiento…

El Viento…
en ocasiones era tan fuerte que no permitía escuchar nada más…se evadía…era ingrávida…desde la montaña hasta el mar…no había más que viento, la atravesaba y casi se elevaba…
Recogía las margaritas silvestres, para deshojarlas como todos los que anhelan…si…no…si…siempre impar, siempre ilusión, siempre un si, soñar…y después volar…
Los pétalos llevan en ellos su deseo…si…no…si…renovaba así la emoción, tranquila de reconocerse en sus pasos hacia delante…la margarita no miente, y gracias a ella podía volver con esperanza…esa era su guía…intentaba no perderla a menudo…otras veces, le ayudábamos a encontrarla…

De frente al mar…
escuchaba el sonido de piedras que se entrecruzan en el camino…hacia la orilla…hacia el mar…rocas ronroneantes…hacia la orilla…hacia el mar…con el arrullo de la marea…

De frente al valle…
el viento susurra muchos secretos…y silba miles de deseos…ulula a su paso por lo senderos…levanta las hojas del suelo…y reaviva el bosque sereno…
Caminaba después de llover…
la tierra desprende entonces ese olor característico a humedad acogedora…a lluvia escondida entre la tierra…a gotas acariciando los pétalos…con esa fragancia fría que te envuelve y te eriza…

Las Nubes…
en más de una ocasión se encontraba mirando a su infinito…a su paseo celeste…buscando en ellas su recuerdo, preguntando si le vieron pasar…si él también las miró pensando en ella…
Podía sentir el calor del sol al atardecer, el olor penetrante a salitre en la orilla del mar, el arrorró de sus olas, la brisa en la cara que transporta el aroma del polen en primavera…la caricia interminable de la mano que más extraña, el sabor del beso más rrrico, el abrazo que nunca quiso soltar, el silencio más hermoso tras probar el amor…

La Oscuridad…
También la sentía…

Cuando todos tus sentidos se concentran enfocándose hacia la negrura…la nada…el silencio donde se unen todos los ruidos escalofriantes…del olor imperceptible…de la boca seca y del tacto de la sábana en la cara que intenta huir del miedo…jugaba a esconderse del miedo…casi siempre ganaba…casi siempre…
Sus noches, muchas, eran para recordar…mucho…para rezar…poco…para amar…siempre…para llorar…sola…para escribir…para dormir…
Sus días…para despertar…

Silencio…

hasta aquí he llegado…tanto por hacer…tanto por descubrir… ¿es este mi ciclo?…
Casi no me he parado a deshojar la margarita…si…no…si…
¿He pedido los suficientes deseos a las estrellas fugaces?...
No he tirado piedras a la Luna…
¿He soplado pocos dientes de león?...
No he sembrado bosques…
¿Transmitirán mis pensamientos las mariposas blancas que han volado a mi lado?...
Nunca seré madre…
¿Reflorecerán los almendros con su vestido rosa o mantendrán su tronco de luto por mi?...
La vida apenas me ha dado la mano, casi no nos conocemos, apenas he paseado con ella, estoy aprendiendo a volar y ya me abandona…
Comienza el final…
Y llegará el momento en que me convertiré en simple fotografía en la que se admiren para recordarme…
polvo soy y en polvo me convertiré…
y volveré a la tierra…allí te esperaré…

Seré almendro, seré flor, seré agua, seré viento…podré volar hasta tu lado para escucharte, tocarte, mirarte, olerte, saborearte…seré vida, tu vida…pero tu no lo sabrás…no me verás…seré…estaré…
Seré el mar…seré el viento...volveré a mi casa…esa desde donde podía ver las montañas…y el mar…

Tú no lo sabes – me dijo un día – pero he aprendido a volar – yo sonreí – ¡créeme! he llegado a mi casa…he caminado por las montañas y me he sumergido en el mar…desde aquí, te digo que he salido a volar…

Se fue apagando al alba…cuando aún es de noche y el día comienza a saludar…justo en esa mitad…no pudo más con aquella corrosiva y lenta enfermedad y…si…llegó a volar...yo lo creo…y desde aquí les transmito como ella me contó que abrió sus alas, se levantó de su cama, saludó al viento y se fue a volar…

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