lunes, 10 de noviembre de 2008

Cinco

Se convirtió en rutina de pensamiento continuo. Incertidumbre ante su razonamiento enigmático. Descifrando frases sordas, propósitos invisibles.
Le respondía arrítmicamente, pum…pum…pupum…y es que cinco segundos son muchos sin pestañear.
Entre sus palabras se transformó en color, porque movía el arte…y también en amor, que siempre es incógnita cuando no hay valor.

Y entre las almohadas, sigue soñando con besos…

1 comentario:

Iván López dijo...

Ya veo que por fín te has decidido a abrir un blog y veo que lo has hecho con pequeños relatos. Me gusta tu estilo. Tienes garra y estilo sigue así...en el camino...
;-)