viernes, 21 de noviembre de 2008

Poeta encubierto

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor, porque ¿cómo decirle a Elsa que la quería sin quedar delante de los otros como un imbécil? Así que dedicaba su tiempo en hacerle mil y una perrerías para llamar su atención. Sus amigos le reían las gracias y ella, para su pesar, lloraba en el recreo desconsolada.
Lo que desconocían era que tras cada travesura, el escribía cartas de perdón que nunca se atrevió a enviar, en las que además, declaraba su eterno amor.
Así que hoy, Elsa, me redimo desde aquí. Me declaro cautivo de tu amor y poeta de tus besos…tirón de coleta.

3 comentarios:

Virginia dijo...

Ummmm... tiene algo de autobiográfico?? A quien le hacías perrerías por amor en el cole?..jejejejej.
Muy bueno migar.

Isabel de León dijo...

Jajaja...me las hicieron a mi, un día t cuento la historia...jeje
Gracias
Bsos

Antonio dijo...

...cuenta la historia!!!! Parece muy interesante. Beso y tirones de coletas, pataditas en las canillas y bajadas de pantalón.